GEA

Cruce de pitbull nacida en 2018.
Entrada a Prote: Noviembre 2022

Un día, siendo cachorra, allá por el 2018 sales adoptada. Encuentras un hogar en el que piensas que vas a sentirse amada, querida, mimada pero también educada y respetada.
Cuatro años después, te despiertas un día como otro cualquiera y ves a tu familia nerviosa. Ves como meten tus juguetes, tu camita, tu vida entera en una maleta… «¡qué guay! Nada más lejos de la realidad: tu familia te abandona. Te devuelve al mismo sitio del que saliste.
A May nos la devuelven rota.
Cuatro años en los que no han querido establecer límites y ayudarla, educarla que es, en esencia, la mejor forma de relacionarnos con nuestros animales. Ver sus carencias, entenderlas y trabajarlas. Pedir ayuda profesional si es necesario. May no ha aprendido en ningún momento en estos cuatro años que quedarse sola no es algo negativo, que puede gestionar emocionalmente ciertos estímulos. Solo han dejado que se vaya rompiendo poco a poco para luego traérnosla a trozos.
May es una perrita hiperjuguetona. Le flipa nadar, se pegaría todo el día en el agua si pudiese. Es un pato en cuerpo de perro. ¿La misión de su vida? Rescatar palos y pelotas del agua. Es una peluda deportista, activa, perfecta para aquellos que quieran hacer deporte en compañía, salir a correr y saltar juntos.
Con humanos es megacariñosa. Hipercariñosa, genera vínculo enseguida, pero necesita establecer ciertos límites para no ser dependiente, que aprenda a ser autónoma, que aprenda a quedarse sola y que no sienta que le vaya a pasar nada malo. Con niños no se lleva muy bien, le excitan y no sabe gestionarlo, pero todo es cuestión de tener compromiso y querer trabajarlo. Tampoco es apta con gatos.
Con otros perros es algo pasota, le gusta más estar con su guía, jugar con su familia y ser complaciente con ellos.

# Adopta a  GEA y Salva Su Vida #

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